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Los gerentes de innovación no solo deben tener habilidades de estrategia, management, resiliencia, manejo de proyectos, etc. sino también la destreza de convencer y persuadir a altos cargos de invertir en innovación.

Una encuesta de McKinsey indica que el 84% de los ejecutivos cree que la innovación es fundamental para el crecimiento de su negocio, siendo el principal camino que tienen las empresas no únicamente para liderar sus industrias, sino para proponer al país una economía que genere más riqueza y una sociedad más inclusiva. Aun así, si vemos la evolución histórica de las 10 dimensiones del Ranking C³ de Creatividad e Innovación desarrollado por Brinca y la Universidad del Desarrollo, podemos apreciar que las dimensiones de Tiempo y Recursos e Incentivos son las más bajas (Ver gráfico 1). La primera apunta a la disponibilidad de tiempo para desarrollar actividades relacionadas con la creatividad e innovación en la empresa. Por otro lado, la dimensión de Recursos e Incentivos comprende la capacidad de la empresa para asignar recursos e incentivos que promuevan y faciliten los procesos de innovación.

Inversión en innovación
Gráfico 1: Evolución histórica de las 10 dimensiones, Fuente – Brinca 2021.

Actualmente, la gran mayoría de los equipos de innovación cuentan con las capacidades humanas y mindset para identificar oportunidades y proponer soluciones, pero muchos se topan con dos barreras que hacen más difícil este proceso. Frases como: “No tengo tiempo para innovar”; “Hay mucho que hacer en poco tiempo”; “No existen premios e incentivos para aportar nuevas ideas”; o simplemente “No hay presupuesto” suelen escucharse a menudo.


Cada vez más los gerentes están dando mayor importancia a la dimensión de recursos e incentivos, comprendiendo la relevancia de contar con espacios, plataformas e incentivos a la participación en actividades de innovación. El año 2021 podemos ver en esta dimensión una de las mayores alzas del ranking (ver gráfico 2), pero todavía queda mucho por avanzar. Si queremos lograr mayores ambiciones y resultados de innovación, debemos también invertir más tiempo, recursos e incentivos. Y saber invertir inteligentemente en ellos.

 Gráfico 2: Puntaje comparado de las 10 dimensiones, años 2020 – 2021, Fuente – Brinca 2021.

Inversión en innovación, más que solo una cifra

Las empresas líderes de innovación a nivel mundial invierten entre el 5% y el 20% de sus ventas en actividades de I+D+i (Volkswagen 5%, Amazon 12%, Facebook 20%). Si bien este indicador es fundamental, también debe conversar con la ambición, madurez y etapas de las distintas iniciativas de innovación de la organización. Además de esto, se deben dejar claras las métricas que permiten validar los montos invertidos dependiendo de las etapas en la que se encuentren los proyectos, algunos con más incertidumbre y otros que ya estén generando ventas y utilidades en la compañía.

Sin una estrategia clara de inversión que se alinea con las etapas de un proceso de innovación (exploración, selección, desarrollo, validación, explotación y escalamiento), las compañías pueden caer en la trampa de llegar a final de año con muchas ideas, pero baja o nula implementación. Esto provoca que los líderes no vean un retorno de innovación concreto, provocando la falsa creencia de que la inversión a largo plazo en este tipo de iniciativas no paga las cuentas por lo que reducen o eliminan directamente el presupuesto.

4 recomendaciones de cara al 2022

Cómo hemos observado anteriormente, la inversión en innovación ha ganado una mayor importancia en el último año con un alza importante, pero esta se debe implementar de forma estratégica para no caer en la trampa del retorno de innovación a largo plazo. ¿Cómo aprovechar este impulso de la mejor manera?. A continuación te dejamos 4 tips para sacar el máximo rendimiento al presupuesto de cara al 2022.

Recomendación nro. 1, balancear la inversión

Ya lo decía Miguel de Cervantes en su Novela Don Quijote: “Es parte de un hombre sabio reservarse hoy para mañana y no arriesgar todos sus huevos en una canasta”. Y la máxima en el mundo financiero de diversificar y no colocar todos los huevos en la misma canasta, también puede ser aplicado al mundo de la innovación. No todas las ideas se encuentran en la misma fase de implementación, o tienen el mismo grado de dificultad al implementarlas, o bien unas son más ambiciosas que otras. Algunas pueden pasar rápidamente a mejora continua e implementarse en breve tiempo. Otras son más radicales y hasta pueden ayudarnos a explorar nuevos mercados o modelos de negocios. Es así que, al momento de innovar, es recomendable utilizar un portafolio de innovación balanceado de acuerdo a la ambición de cada iniciativa y destinar el presupuesto acorde a este. Esto con el objetivo de construir una cartera que produzca el mayor rendimiento de acuerdo al perfil de riesgo que maneje la empresa. De esta forma lo podemos observar en La Matriz de Ambición de innovación desarrollada por Negji, B. y Tuff G. con el objetivo de que las empresas puedan gestionar sus proyectos de innovación (Ver figura 1.1 y 1.2).

Figura 1.1, Matriz de innovación – Ambición, Fuente – HBR, 2012.
Figura 1.2, Matriz de innovación – Ambición, Fuente – HBR, 2012.

Si bien, no existe una receta mágica para saber cuánto invertir en los diferentes proyectos, la literatura habla del “Ratio dorado” en donde la inversión en el portafolio de innovación se encuentra estructurada en el siguiente esquema: 70-20-10. El 70% de la inversión en proyectos core o medulares, 20% en proyectos adyacentes y el 10% restante en proyectos transformacionales. Estos ratios obviamente pueden variar por diferentes factores como son la industria, tamaños o capacidades. 


En conclusión, la primera recomendación va por aumentar los niveles de inversión en innovación en el desarrollo de capacidades y proyectos, balanceando dicha inversión en innovaciones core, adyacentes y transformacionales, buscando la mejor combinación de riesgo beneficio para el negocio.

Recomendación nro. 2, más autonomía en la toma de decisiones de inversión

Hay una conocida frase del famoso gurú del Management, Peter Drucker, que expresa: “La cultura se come a la estrategia en el desayuno”. En los procesos de innovación abierta, donde la empresa colabora con startups u otros actores, suele haber fricciones entre las culturas corporativas y las culturas emprendedoras. Si analizamos las principales barreras que existen al momento de ejecutar procesos de innovación abierta, nos encontramos que la gestión de contratos y el co-desarrollo de la solución e implementación son las principales dificultades (Ver gráfico 3)

Gráfico 3, principales barreras para innovación abierta – fuente, Brinca 2021.

Al momento de invertir en startups y nuevas tecnologías, muchas gerencias de innovación deben pasar por procesos burocráticos que terminan complicando el proceso y no llegando a buen puerto. Las startups hoy tienen muchas más oportunidades a nivel global y si no se actúa con agilidad se puede perder el contrato.


Es por esto que el segundo concejo va por entregar más autonomía a la Gerencia de Innovación para invertir en startups y tecnologías. Las Gerencias de negocio pueden tener voz, dando su feedback respecto a si conviene invertir o no en la startup. Pero la decisión de inversión debe caer en la Gerencia de Innovación o el programa de Corporate Venture Capital (CVC).

Recomendación nro. 3, división por etapas

Las empresas han ido consolidando embudos o stages and gates que dividen el proceso de innovación con que gestionan sus proyectos. El objetivo es hacer una inversión inteligente en los proyectos según en la etapa de desarrollo en que se encuentren. Las primeras etapas de ideas y conceptos, al tener alta incertidumbre, se deben realizar inversiones que apunten a temas de validación de deseabilidad de la solución de cara a clientes y usuarios internos y externos. En las etapas de prototipo y pilotos, las inversiones para potenciar la viabilidad económica y factibilidad técnica se vuelve más importante. Finalmente, en las etapas de empaquetamiento y escalamiento, vuelve a ser crucial el tema de deseabilidad final del cliente y profundizar en la factibilidad.

Estas inversiones pueden ejecutarse combinando las metodologías de Design Thinking, agile y Lean Startup dependiendo de las etapas en el embudo (Ver figura 2).

Figura 2, una descripción comparativa de todas las principales metodologías de innovación, Fuente, Board Of Innovation

Para una etapa más de exploración de necesidades y deseabilidad del producto o solución, un enfoque más de Design Thinking permitirá a los equipos a gestionar mejor la incertidumbre y a cerrar las brechas entre lo que creen conocer y lo que realmente conocen.

Luego, para etapas más avanzadas de buscar validación de la solución y su viabilidad se deben adoptar enfoques más lean para iterar con base en la evidencia y el usuario final. Por último en etapas más de escalamiento y factibilidad se deben reforzar el enfoque agile utilizando sprints, revisiones y retrospectivas para adaptarse continuamente en las necesidades del mercado y el cliente.

Recomendación nro. 4, apalancar la inversión en innovación a través del uso de la Ley de Incentivo Tributario I+D

Las organizaciones no están solas en este camino y la Ley de I+D es un gran aliado para acelerar la innovación. Gracias a esta se puede obtener un 35% de Crédito tributario del monto invertido en I+D y certificado por CORFO aplicado al Impuesto de Primera Categoría. Además, permite que el 65% restante del monto invertido pueda ser considerado como gasto necesario para producir la renta, independiente del giro de la empresa (ver figura 3).

Figura 3, beneficios tributarios obtenidos con Ley de I+D

A pesar de esto y los múltiples beneficios que otorga este instrumento, existe aún mucho desconocimiento por parte de las organizaciones. Según la encuesta sobre gasto y personal en I+D realizada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Conocimiento e innovación, un 44% de las empresas que hacen I+D no conocen la Ley I+D. Por otro lado, considerando las empresas que realizan I+D, solo el 22% utiliza este beneficio (Ver gráfico 4).

Gráfica 4, uso y conocimiento de Ley de I+D, Fuente: Encuesta sobre gasto y personal, 2018

Muchas organizaciones descartan esta opción por pensar que no se está ejecutando I+D en sus proyectos, pero no siempre es el caso. Es por esto que una de las recomendaciones para este 2022, es la de analizar bien los proyectos que se están ejecutando y ver oportunidades para postular a este beneficio tributario.

Agilizando la innovación este 2022

Como observamos a lo largo de este artículo, una de las principales barreras que tienen las organizaciones para agilizar los resultados de innovación es que no asignan el tiempo ni los recursos necesarios para llevarlas a cabo, o bien, estos últimos no se administran estratégicamente. Esto provoca una baja participación y compromiso por parte de los equipos, alargando el Time To Market  de las soluciones y no observando resultados concretos de la inversión en innovación.

Para hacer frente a estas barreras y obtener mejores resultados este 2022,  no solo basta con el monto para invertir en innovación, sino que también el cómo se gestiona, administra y ejecuta este presupuesto de manera ágil e inteligente en conjunto con los equipos.