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Para los que trabajamos en el mundo de la innovación y la evolución corporativa, el día internacional de la creatividad y la innovación es de alguna forma el cumpleaños de nuestra profesión. Y todo cumpleaños, tiene un rol festivo, pero también reflexivo: miramos hacia atrás, hacemos un balance del año que pasó y, soplando una vela imaginaria, pedimos un deseo para el nuevo ciclo que comienza.

A partir de mi trabajo con industrias tan diferentes como la manufacturera, alimentos, retail y servicios financieros, puedo concluir que los últimos dos años, aun con todas sus complicaciones económicas y sociales, fueron positivos para la creatividad y la innovación empresarial. Algunas organizaciones simplificaron sus operaciones, pero mantuvieron su esfuerzo en innovación; otras a propósito de la pandemia doblaron la inversión y la velocidad de su transformación digital; y diría que todas descubrieron que la creatividad e innovación son activos valiosos para reencantar a sus colaboradores en un periodo difícil marcado por las amenazas externas y el estrés. Mirando hacia atrás este periodo COVID, la innovación empresarial salió airosa, incluso fortalecida.

Ahora cierro los ojos y pido un deseo para este año que viene: “que la creatividad y la innovación empresarial sobreviva un periodo de estancamiento económico que no ha conocido antes en Chile”.

Para entender mi deseo debo explicar dos puntos.

Primero, que la innovación empresarial en Chile no ha enfrentado nunca un fuerte ciclo recesivo de la economía. Los más agudos dirán que me equivoco: la creatividad y la innovación son esenciales en el quehacer empresarial, entonces han vivido y sobrevivido todas las crisis económicas. Pero la verdad es que la innovación empresarial, entendida como una función especializada de las empresas (piensen en áreas, capital humano avanzado, programas nivel compañía, procesos específicos e inversión en I+D) es mucho menos reciente. En la literatura internacional hay fuerte evidencia de los efectos negativos de una recesión económica en la capacidad de innovación empresarial, especialmente bien documentado en relación a la crisis sub-prime del 2008-09 (“Innovation in the crisis and beyond” OCDE, 2012). Pero claro, desde el punto de vista chileno, la institucionalización de los procesos de innovación empresariales comienza a ganar tracción recién en la década del 2010. La mayor parte de las empresas no se han preguntado todavía cuál es la importancia y el rol que juega nuestra estrategia de innovación en un periodo de vacas muy flacas.

Segundo, debemos reconocer que, con alta probabilidad, un fuerte ciclo recesivo se avecina. Son muchas las señales para no reconocerlas. La inflación es un fenómeno global y las principales economías del mundo tienen un pobre pronóstico. Expertos connotados predicen ya con un 80% de probabilidad que la economía norteamericana entrará en recesión el 202. Para el bloque europeo, la crisis migratoria provocada por el conflicto entre Rusia y Ucrania también oscurecen las proyecciones del bloque europeo. Para qué hablar de Chile, donde la inflación se ha tomado la agenda pública y los pronósticos trimestrales no hacen más que empeorar. Y sin agregar una opinión política personal ni conociendo todavía el resultado del proceso constituyente, es razonable pensar que tanto el apruebo (que implicaría importantes ajustes institucionales, aumento del gasto público e incertidumbre para la inversión privada) como el rechazo (que implicaría renovadas tensiones sociales y quizás otras incertidumbres) agregarán pelos a una sopa que ya se ve complicada.

¿Cómo enfrentarán las empresas este escenario? ¿Se pondrá la innovación a la vanguardia para enfrentar la crisis? ¿Se conservarán o se perderán capacidades? Y si se llega a retroceder, ¿cómo afecta un retroceso en la capacidad de innovación el potencial de crecimiento post-crisis?

No perdamos de vista esto en nuestro debate público: la creatividad y la innovación son claves para el crecimiento sostenido del país en el mediano y largo plazo. Además de prevenir y mitigar este escenario económico difícil que se viene: ¿cuáles son las políticas públicas y las decisiones intraempresa que nos permitirán conservar en medio del estancamiento económico las capacidades que hemos ganado los últimos 10 años?