I+D en minería: Juegos finitos o juegos infinitos ¿en dónde estamos?

Por Andrés Blake, 27 junio 2019

Por Andrés Blake P.  Director de Proyectos I+D+i en Brinca Global.

Nadie puede dudar de la importancia que tiene la minería en nuestro país, sería redundante señalar cifras y datos que conocemos sobradamente. Sin embargo, ¿porque la I+D+i en esta industria no va de la mano con estos números?

En el informe de Gestión de la Ley de incentivo tributario a la I+D 2012-2017 emitido por CORFO, se señala que la certificación de proyectos para el año 2017 correspondió a $38.000 millones, de los cuales, $9.000 millones perteneció al sector Explotación de minas y canteras, que incluye los  servicios de apoyo y la extracción y procesamiento del cobre, representando un 23% del total certificado y la mitad del sector agricultura, ganadería, silvicultura y pesca.

Si nos comparamos con Australia, considerando una dependencia minera que representa el 50% del PIB para ambos países,  “la composición del gasto del sector privado en investigación es dos veces mayor al de nuestro país y la cantidad de investigadores también es mayor, lo que significa que el gasto probado en I+D por trabajador sea 26 veces más que en Chile” señala Mario Petito, ingeniero geofísico y consultor en minería, en una publicación del 2015.

¿Qué razones explican esta paradoja, donde los montos de inversión en I+D en sectores no mineros son muy superiores a los sectores relacionados con la minería, considerando el aporte de cada uno al PIB?

Una respuesta rápida es mirar el precio del cobre y concluir que, cuando el precio está bajo,  es una condición muy poco favorable para hacer I+D+i, explicado porque las empresas buscan optimizar al máximo su operación y no están dispuestos a asumir nuevos riesgos. Sin embargo, el punto es que cuando el precio llegó a niveles históricamente altos, tampoco se aprovecharon los amplios márgenes producidos para destinar una parte a la I+D y adelantarse a las bajas de precios que vendrían elaborando nuevos productos de mayor valor agregado

“En la teoría de juegos hay dos tipos de juegos; los juegos finitos y los juegos infinitos. Un juego finito se define por contar con unos jugadores conocidos, unas reglas fijas y un objetivo determinado. Como el futbol. El objetivo de los equipos es ganar. Por el contrario, en un juego infinito existen jugadores conocidos y desconocidos, reglas cambiantes y el objetivo es seguir jugando y superarse a sí mismo”.  Así explica el escritor inglés Simon Sinek en una de sus conferencias para TED.

¿Qué clase de juego estamos jugando en Chile?

Al parecer, lamentablemente en el mundo empresarial, las compañías juegan el juego finito del presupuesto con jugadores finitos, que son medidos arbitrariamente por sus resultados en un período de tiempo igualmente antojadizo y finito y si no se cumplen los números, lo jugadores finitos son reemplazados por nuevos jugadores finitos. Un sistema en aparente equilibrio. Sin embargo, en el mundo de los negocios las reglas pueden cambiar de acuerdo al comportamiento de los agentes del mercado que imponen nuevas exigencias o requerimientos a los jugadores (empresas). Luego el equilibrio es relativo, dado que a veces estamos en un ambiente infinito jugando bajo la lógica finita. Blockbuster, Kodak y otras no entendieron esto.

El mundo de la I+D+i es un juego infinito y por lo tanto, ni en política ni en el mundo empresarial encajan. En los juegos infinitos, los jugadores persisten en el juego para ser mejores y aprenden de sus errores para superarse a si mismos. Ganar no es un fin, es un paso para buscar nuevos desafíos y permanecer en el juego. Se premia la persistencia, perseverancia y la capacidad para recuperarse.  A veces se obtendrán buenos resultados y a veces no, lo que importa es el proceso que permitió aprender y mantenerse en el juego.

Mientras se sigan gestionando las empresas como juegos finitos, con recursos naturales finitos,  tendremos un camino limitado de posibilidades de crecimiento y desarrollo. El sistema estará en equilibrio hasta que no existan más recursos que explotar o bien nuevas exigencias de un mercado cada vez más infinito que cambie las condiciones, donde los modelos de negocio van mutando y se van acomodando a nuevas reglas, nuevos jugadores y nuevos desafíos. En el caso del salitre, ocurrió lo segundo antes que lo primero. ¿Podría ocurrir lo mismo con el cobre?.

En la visión de las empresas innovadoras esto es muy claro, su juego es infinito, su propósito es mejorar lo que han hecho en el pasado y para el futuro, mejorar lo que están haciendo en el presente, con una visión de perpetuidad. La pregunta es,  ¿Qué juego seguiremos jugando en Chile para el mundo minero, considerando las infinitas posibilidades que ofrece la transformación digital y la innovación? La I+D minera esta en un juego finito en un mundo infinito.